Aborto espontáneo y sus implicaciones psicológicas

Aborto expontáneo

Es muy posible que todo se inicie con las miradas; se conocen dos personas, se enamoran, se casan, se comprometen y diseñan el proyecto de su existencia, pero esto no es nada nuevo, lo novedoso es ese hermoso milagro que es dar vida a un nuevo ser, a través de un óvulo de la mujer, que al recibir la información contenida de “uno” de los millones de espermatozoides en el hombre, existe ya un ser humano, suena tan sencillo y a la vez tan complejo. La vida es un regalo, una bendición, que va más allá de lo biológico, no es el solo hecho de fecundar.

Con el embarazo, en la pareja surgen muchos sueños con la llegada de éste ser, que pensamos ¿será niño o niña? Muchas preguntas, expectativas, se van interiorizando sobre ¿Cómo nacerá? ¿Cómo será su cabello, sus ojos? ¿Cómo será de ahora en adelante nuestra vida? ¿Cómo una célula puede dar lugar a un ser humano? ¿Cómo este ser tan pequeño e indefenso puede cambiar completamente el entorno de sus padres?

Sin embargo no en todas las parejas se da este acontecimiento feliz del nacimiento de su hijo, aún estando en las mejores condiciones y la mejor disposición, se presenta el aborto espontáneo denominado también “aborto natural” precisamente por no ser provocado, que además es mucho más frecuente de lo que se cree y se da por la expulsión del embrión prematuramente, las causas son diversas, y tendrán su explicación médica dependiendo en cada caso individual, sobre qué le originó.

QUÉ OCURRE EN LA PAREJA ANTE EL ABORTO NATURAL


Dada la interiorización que hace la madre y el padre desde el mismo momento que se sabe de su embarazo, sus expectativas sobre este nacimiento y la pérdida fetal de éste desencadenan distintas reacciones emocionales de un dolor muy profundo, duelo, rabia, tristeza, sensación de vacío, desesperanza, conmoción por la pérdida, ruptura de sueños, susceptibles de afectar a ambos psicológicamente en cualquier área de sus vidas, se da un traumatismo en la pareja, de buscar culpabilizar por algo que no se hizo o simplemente silencios que deterioran la relación de pareja. Lo ideal en estos casos es el abrazo de solidaridad entre ambos, reconocer y aceptar la situación, sin alejamientos, sin buscar culpables, ni recriminaciones, buscando un apoyo profesional para el manejo del duelo.
 

El duelo por la pérdida de un bebé, es una experiencia dolorosa, sobre todo porque ya se tenían expectativas de este nuevo ser en el hogar, psicológicamente ambos se preparaban para la nueva forma de vida, por ello el trauma; era un niño que se esperaba llegase y no se dieron los acontecimientos como se esperaba, por lo cual ambos se sienten deprimidos y perturbados, con emociones negativas de fracaso, desesperanza, donde al inicio no se percibe el entorno, todo se aprecia oscuro y puede ocurrir un rompimiento entre la pareja, que no debería suceder, dado que es el momento para ser fuertes y darse apoyo mutuamente para seguir adelante con sus vidas.
 

Internamente en cada uno hay sentimientos de distinta índole, como sentir que de cierta manera el otro tiene responsabilidades en el presente hecho por cualquier circunstancia que le atribuya; también se puede percibir y señalar al otro de no sentir el suceso, sólo por el hecho de no llorar, sin embargo el otro está en el plan de presentarse fuerte. Una recomendación es el respeto de cómo el otro hace su duelo.
 

El aborto espontáneo o natural tiene implicaciones psicológicas tanto en la madre como en el padre; normalmente se piensa que es la madre solamente a quien afecta, pero distintos estudios demuestran que para el hombre también trae consecuencias devastadoras.
 

El duelo por el aborto natural es de gran trascendencia para la mujer; es preciso asimilar la pérdida, ella experimenta sentimientos encontrados que resultan intolerables, se culpa una y otra vez, se deprime, se siente impotente de no poder retener ese bebé en su cuerpo, de no tener el control de la situación; el sangrado vaginal no lo pudo controlar. La estabilidad emocional puede tambalear, se pierde el interés por lo que antes le movía, estos pensamientos y preocupaciones excesivas no permiten la elaboración del duelo; el sentirse apoyada por su esposo le fortalece.
 

Los grandes conflictos de la vida, como es el DUELO POR LA PERDIDA, aunque dolorosos nos dejan un aprendizaje; en la pareja por ejemplo es el momento para recomponernos, reinventarse la vida, es preciso aceptar lo que no puedo cambiar; en la medida en que se retomen las actividades diarias, el perdón de sí mismo, sin juzgar al otro y se inicie una nueva historia de la vida, en esa medida esa gran aflicción terminará pronto, los recuerdos por la pérdida siempre estarán presentes, se sanarán en la medida en que no dejemos que nos afecte y aceptemos el hecho, es necesario enfrentar y comentar entre ambos, hablar sobre su hijo, no hacer silencios, no entrar en mutismos que dañan y hacen intolerable este dolor. El no ver a su bebé muerto plantea una incógnita para siempre sobre como venía, cómo era, vienen a la mente muchas ideas que preocupan y causan gran ansiedad y esto hace mucho más difícil elaborar el duelo.


Encargar un bebé nuevamente es una decisión muy personal, conviene esperar un tiempo prudencial, entre seis meses y un año, todo depende en verdad de cada pareja; esta vez tendrán mucha más información médica; seguridad en la toma de decisiones para el paso que darán nuevamente, sin ansiedades y fortalecidos emocionalmente para el gran paso y en la compañía de Jesús de Nazareth.


Beatriz Collantes
Psicóloga
Magíster en Psicología

 

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